El vino, tan cerca y tan lejos

Bodega VidalEl pasado julio, con motivo de una celebración familiar, pude visitar mi segunda ciudad preferida: Segovia.

Un palacete en el casco antiguo, remodelado precioso. Me puedo imaginar que los dineros que ha podido costar ponerlo en funcionamiento, deben haber sido importantes.

Un aperitivo en el patio, abundante servicio de sala con sus bandejas repletas de bebidas y aperitivos, el servicio muy profesional como debería ser en todos los servicios de hostelería. Tengo que decir que Segovia ha sido y es una fuente inagotable de buenos profesionales de Hosteleria desde hace muchísimo tiempo.

Todas las viandas excelentes, amenizadas entre plato y plato con un toque regional de tambor y dulzaina.

Para mi el dilema que tenia por delante a la hora de acompañar a los distintos platos pensando en el viaje de vuelta hacia Madrid era, agua, cerveza sin alcohol, refrescos gaseosos de naranja, limón, cola y como no un vino, blanco, rosado o tinto, pero mi responsabilidad con mis acompañantes de viaje me obligaba a la prudencia con el vino. Me decidí por el agua.

Tiempo tengo para beber y deleitarme con el vino cuando mis compromisos y la DGT, no interfieran en mis placeres mundanos.

Al hilo del Palacete y demás costes de puesta en marcha, me llamo poderosamente la atención, la marca de vino y como no viene al caso no la voy desvelar, pero si hacer mis reflexiones.

La diferencia entre esta marca de vino y uno con mas matices aromáticos y de sabor mas persistente o largo puede ser de 1€ escaso.
Si plasmamos en cifras el coste de las botellas de agua mineral, los refrescos o las cervezas sin alcohol por comensal frente al coste del vino, diría que casi sale más barato el coste del vino que las demás bebidas.

Busquemos que falla para que el consumo de vino descienda en este caso concreto y a nivel general.

Los propietarios del salón-Palacete – el que no tengan una persona para seleccionar el que por igual o ligeramente superior precio pudiera ser un mejor vino.
Las bodegas – que no tengamos la habilidad necesaria para llegar a estos establecimientos. En descarga de responsabilidad hacia las pequeñas bodegas, los recursos humanos no se pueden comparar con las grandes marcas.

Aquí los datos para que se puedan poner en mi piel como enólogo, experto en vinos y así participar conmigo en mis experiencias.
Casi al final de los platos en una copa vertí algo de vino blanco, bien en su descargo debo decir que al no tener cubiteras el vino estaba ya a temperatura ambiente entre 20º y 25º alta, claro, para este tipo de vino, pero también es cuando se pueden sacar mas matices aromáticos, cuando son mas volátiles. Pude apreciar entre otros algo de verdor, frutas de hueso y para mi el defecto: apareció la fresa el recuerdo al chicle de fresa, (Defecto, “entre comillas” matizando que soy un defensor de los aromas propios de la variedad, debido seguramente al muchísimo tiempo en este mundo del vino y el haber probado muchos vinos y tener criterio sobre mis gustos)

El recuerdo a fresa sin duda es un aroma propio de las uvas tintas, no siempre pero en la gran mayoría de las veces. En este caso las levaduras que se han usado para la fermentación tumultuosa o alcohólica no son las propias de esta uva verdejo, aunque esto entra dentro de lo que se nos permite a los enólogos para darle esa pizca a nuestros vinos para que sean diferentes, huelan diferentes, podemos acertar o errar pero es nuestra creación, como el cocinero puede dar esos toque especiados a los alimentos.

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